El Domingo 9 de setiembre, ya terminado el verano toca andar como sea, no vayamos a engordar lo que bajamos en el camino de Santiago, perdamos esa buena y bonita costumbre adquirida , pues eso fuimos a andar por el campo de golf de Miño, y de hoyo en hoyo... los dieciocho. El día estaba nublado, pero fue abriendo y asomando a ratos el sol subiendo las temperaturas lo suficiente como para acabar derrengados de sudor y cansancio.













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