El pasado mes de diciembre y con la disculpa de que estaba allí Pepe nos fuimos a Polonia de viaje. Marta y yo fuimos de de A Coruña hacia Alicante, y al día siguiente salimos en avión hacia Cracovia. Salimos de Alicante cuando aún era noche, amaneció cuando estábamos volando.
El cambio fue alucinante, pasamos de estar el día anterior a 20º y pleno sol, a 0º y todo gris o nevado.

Llegamos a Cracovia, nos encontramos con un apartamento superoriginal y bueno, muy bien situado, muy cercano a la Plaza del Mercado (lo más céntrico) de la zona turística de la ciudad. Estaba todo nevado, la ciudad antiguamente amurallada está rodeada de una zona ajardinada que estaba preciosa en "blanco y negro".
Dejamos las maletas en el hotel y nos fuimos a hacer un city- tour en unos cochecitos eléctricos con una manta sobre las piernas, hasta que en el barrio judio nos quedamos a comer, a las cuatro dela tarde y ya era totalmente denoche.
Al día siguiente hicimos más visitas en la ciudad y a visitar las zonas comerciales, en la plaza del Mercado, la Lonja y el mercadillo navideño, y en el Centro comercial Krakowa, muy igual al de todas las ciudades europeas. Los mercadillos preciosos, todo muy propio de la navidad, nevado, con pistas de hielo, puestos de adornos artesanales, de comida típica...
El segundo día en Krakow nos fuimos a Auschwitz, el camino fue largo, atravesando bosques nevados, y por una carretera interminable, al llegar y en la entrada del campo de exterminio la impactante frase que pusieron los nazis:
«El trabajo os hará libres»
Auschwitz era el campo más grande establecido por los alemanes, estaba formado por tres grandes campos: Auschwitz I, Auschwitz II (Birkenau) y Auschwitz III (Monowitz). Más de un millón de personas perdieron la vida en Auschwitz; nueve de cada diez eran judíos. Las cuatro cámaras de gas más grandes podían contener a 2.000 personas al mismo tiempo.
Sobre la entrada al campo había un cartel que decía: ARBEIT MACHT FREI, que significa "el trabajo te hace libre". En realidad, ocurría todo lo contrario. El trabajo se convertía en otra forma de genocidio que los nazis llamaban "exterminación a través del trabajo".
Cada día era una lucha por sobrevivir en condiciones insoportables. Los prisioneros vivían en barracones que no tenían ventanas ni estaban aisladas del calor ni del frío. Una sola barraca albergaba a 500 prisioneros.
Los prisioneros siempre tenían hambre. La comida consistía en sopa aguada hecha con carne y verduras podridas, un poco de pan, algo de margarina, té o una bebida amarga parecida al café. Tener diarrea era común. La gente, debilitada por la deshidratación y el hambre, contraía fácilmente las enfermedades contagiosas que se propagaban por el campo.
Algunos prisioneros realizaban trabajos forzados dentro del campo en la cocina o como peluqueros, por ejemplo. Las mujeres solían clasificar las pilas de zapatos, prendas y otras pertenencias de los prisioneros, que se enviaban a Alemania para que se usaran allí.
Escaparse de Auschwitz era casi imposible. Había cercas electrificadas de alambre de púas que rodeaban el campo de concentración y el centro de exterminio. Los guardias, apostados en las numerosas torres de vigilancia, estaban equipados con ametralladoras y rifles automáticos. Las vidas de los prisioneros estaban bajo el completo control de los guardias, quienes por capricho podían infligirles crueles castigos. Los prisioneros también eran maltratados por otros prisioneros que eran elegidos para supervisar a los demás a cambio de favores especiales de los guardias.
En Auschwitz se llevaron a cabo crueles "experimentos médicos". Hombres, mujeres y niños eran usados como sujetos experimentales.
La mayoría de los prisioneros de Auschwitz sobrevivían apenas unas semanas o unos meses. Aquellos que estaban demasiado enfermos o demasiado débiles como para trabajar eran condenados a morir en las cámaras de gas. Algunos se suicidaron arrojándose contra el alambrado electrificado. Otros parecían cadáveres ambulantes, quebrados física y espiritualmente.
Ver y escuchar todo el testimonio en vivo y en directo por una intérprete polaca fue muy impactante, tanto que la visita al campo de Birkenau o Auschwitz II ya no la hicimos, simplemente nos acercamos a la entrada y dimos la vuelta.
Las imágenes:










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